soledad
En la soledad de mi habitación, con la oscuridad invadiendo hasta el último rincón de mi alma…recuerdos vuelven arribar al puerto de mi desesperanza, vuelven como barcos abandonados a la deriva después del temporal, zozobran contra el acantilado por estribor golpeados por olas que rugen a mandos del nordeste…cielos grises y púrpuras chocan en el horizonte contra olas negras llenas de blanca espuma que auguran malos presagios.
La resaca en la orilla se lleva mi fe y mis ilusiones, se lleva a mis seres queridos y con ellos se va mi corazón, como roca solitaria en la orilla donde van a chocar con fuerza las olas, miro mi alma y negra como la quilla del barco la tengo. Tantos recuerdos se agolpan en ella que son como caballos listos al galope en estampida, sin rumbo ni dirección. Quisiera en ocasiones, sacármelos, extirparlos como si de un cancer se tratara, pero nunca lo logro, quiero borrarlos como se borra una mala frase escrita en papel, como una falta de ortografía, borrarlos y degar hueco a otros sentimientos, a otras personas, pero no puedo. Son como puñales clavados en carne ajena, dirigidos por el odio y el rencor, son cuchillos lanzados contra el corazón que antes de dar una muerte segura destrozan carne y visceras para degarte moribundo sin compasión. Aquí en esta soledad angustiosa siento morir mi corazón desgarrado por sentimientos y recuerdos que no volverán, soy un emigrante de pasiones sin realizar, sin puerto al que arrivar, soy un vagabundo sin camino ni dirección que se pierde entre las multitudes y se pregunta ¿cuando volveré a ser yo mismo?...


