LA BESTIA QUE LLEBO DENTRO
Acabo de salir del psicologo, yo, un hombre lobo de casi ciento diez kilos de peso y un metro ochenta y cinco centrimetros de altura,..., vaya tela, dirian algunos, otros serian más esplicitos y me llamarian directamente gilipollas. Pero que voy hacer, no todos somos seres humanos corrientes, aunque bien es cierto que las dolencias de la cabeza son bastante comunes...se me diagnostica depresión profunda con tendencias maniaco obsesivas, ahi va eso,.
Cuando el doctor me lo dijo a la cara me quedé de piedra, no sabia si arrancarle el corazón, que por una parte es lo que debería haber hecho como hombre lobo que soy, o descojonarme directamente. pero recapacité y me quedé callado escuchando toda la sarta de esplicaciones médicas de mi dolencia y del supuesto tratamiento que deberia seguir a partir de hoy.
La verdad es que estoy bastante deprimido, voy cumpliendo años y ya siento el paso de los años, no me encuentro tan agil como antes y aunque bien es cierto que he cambiado los abitos alimenticios un poco, ya no hago la misma vida desde que vine a la ciudad. Cuando vivia en el pueblo cerca de la Vega del Urriellu en los Picos de Europa, salia todas las mañanas al amanecer a correr por los praos de mi tierra, a oler la fresquera sobre el manto verde de la hierba, a emborracharme del rocio y a tensar mis músculos con la dureza del terreno. Recuerdo esas carreras nocturnas cuando el hambre apretaba y salia en busca de presas de importancia, jabalís, venados, corzos, y de vez en cuando algún pastor despistao que se me cruzaba por casualidad...quie dias aquellos, que recuerdos, que añoranza.
Ahora en Madrid, me siento como los lobos que tienen estos hijos de puta en el zoologico, ansiedad, depresión, ataques de pánico, insonmio, es decir me estoy volviendo un paranoíco. Solo hay una cosa que satisface el estar aquí y es el saber que cuando sale la luna no hay que correr detras de ninguna presa, ya que el asfalto está llena de ellas. Jovenes,viejas, altas y delgadas, pequeñas y rellenas, es decir, de todas las clases y tamaño. Son tan predecibles y tan subjetivamente asustadicos que casi no hay que hacer ningún esfuerzo para cazar, y eso es la pena, se han acabado las persecuciones, las carreras con sus jadeos y sudores, los tropiezos a mitad de persecución, las miradas entrecortadas en la distancia,..., se ha terminado todo atisbo de disfrute en la cazería y eso deprime a cualquiera.
Una cosa es matar, eso lo hace cualquiera, los humanos mejor que nadie, pero cazar es cosa de profesionales, y en eso yo soy el mejor.
La bestia que llebo dentro se muere, el astio de esta caza, el aburrimiento de la comida entre callejuelas, la desidia de las presas que se entregan sin lucha hacen de mi bestia una argumento pasado de moda, una leyenda de tiempos arcaícos, bien podría decir que ha muerto la epoca de la bestia, viva la edad del genocida...del hombre, del asesino.



Maria Silvina Lamarque dijo
Tenes razon el sedentarismo influye mucho en esos kilos que se van acumulando y el paso de los años nos juega en contra pero.... con solo tomar la decision a comer mas sanooo loboo y tomar mas liquido con caminatas enseguida se iran viendo mejoras. Que no decaiga el animo!! adelante! besos
26 Septiembre 2008 | 04:27 AM