Una dulce tela de terciopelo

cubre mi pobre corazón,

mil batallas combatió

con mil amores que dejó...

piel dorada al sol,

a la brisa del mar

¡que del norte soy!,

mil sentimientos y mil recuerdos

guardo yo,

en este viejo y sereno corazón.

Quién dijera que cuarenta años tengo yo,

si mi corazoncito

dos mil años se dijera que sufrió.

Eres viejo corazón,

recubierto por armadura nueva

de latón...

largo es el camino que recorrió,

pero más largo el que

se presenta hoy.