¿OLVIDAR?
Aunque los días transcurran,
y los días de luz den paso
a las noches de oscuridad,
aunque otros puedan olvidar,
yo no podré olvidar jamás
aquel instante, aquel encuentro
entre luces de atardecer y aromas primaverales,
en un día que ya se termina…
Yo te busqué
en el cruce de los encuentros eternos,
pero, aun cuando no podía olvidarte,
me perdí,
entre bosques y flores,
entre collados y valles sin caminos.
Entumecido por el dolor
quise descansar sobre una piedra del camino,
pero el lago del reencuentro
se que permanece mucho más allá,
quizás, cerca de la playa de las despedidas…
Deja al menos que te ponga a prueba…
y también a este corazón,
ven, acude a mí,
tiéntame a regresar
a la casa de la colina.
Así, dolorido
contemplo este cielo primaveral.
Las nubes se arremolinan;
y el viento del norte ruge con más fuerza.
En la noche primaveral
la luna pálida se encamina a su escondrijo,
se despide de mi cuando yo, ya me aparto de tu puerta cerrada.
Antes de que la primavera termine,
las mangas de mi camisa podridas de llanto estarán,
y las lluvias diarias
en nada podrán ya afectarlas.
Tu cara permanecerá en mí
entre sollozos y lágrimas de añoranza
más allá de tiempos y lugares,
mucho tiempo después
de que la primavera haya pasado.

