Despertarse,

en lo más oscuro de la noche,

en el abismo de la oscuridad,

encubierta por sueños de monstruos

y no hallarte,

para enjuagar la escarcha de mis lágrimas…

Que soledad sin fin,

¡Cuánto te hecho de menos!

En aquella soledad

cuando quise retenerte,

en la noche pareció que te dabas más prisa

por partir;

tu promesa de regresar

era como una mentira silenciosa,

pues el tiempo pasa y en la soledad de la noche

sigues sin cumplir.