VAMPIRO
En aquella esquina de la calle, emboscado en el portal número diecinueve me encontraba cuando ella apareció. Estaba empapado por la lluvia que caía, calado hasta los pies, y aún así, no sentía frío…sólo curiosidad por aquella dulce figura de tan solo diecisiete años. Llevaba días observándola desde la salida del instituto hasta la puerta de su casa, sin que ella se percatara de mi presencia, sin tan siquiera imaginarse que alguien la pudiera espiar desde lejos, era de esas chicas que no se dan ninguna importancia, de las que creen que pasarán por aquí sin pena ni gloria y sin representar nada especial para nadie. Vivía en el veinticuatro de la calle Juan XXIII, niña bien de padres adinerados, pero con pretensiones muy diferentes a las que aquellos la tenían o creían tener preparada.
Era de cabellos castaños, eso seguro, aunque los llevaba teñidos de un negro azabache espectacular. De piel blanca, como el nácar, en su cara se encontraban unos ojos verdes como esmeraldas y unos labios gruesos y carnosos pintados de rojo sangre que invitaban a uno a saciar su sed, de lujuria pederasta…el cuerpo lo ceñía con un corsé de estilo victoriano de color negro que hacía resaltar sus pechos grandes y tersos, unos pechos que desafiaban la gravedad como las estrellas en el cielo, eran una puerta al deseo más desenfrenado que se pueda imaginar. Todo en su conjunto resaltaban una figura esbelta y hermosa y ella lo sabia, sus andares demostraban la seguridad de aquella que se siente observada por ojos deseosos y llenos de fantasías…aun así algo no me encajaba en la dulzura que transmitía su cara, pelo negro, indumentaria negra, zapatos negros, negro sobre negro, todo negro, quién diría que alguien tan dulce a primera vista se inclinara por lo gótico y oscuro.
La miraba desde lejos y me hacía gracia, estos chicos de hoy en día tienen la cabeza llena de fantasías de vampiros, de hombres lobo y de todos esos monstruos de tele cinco noches de acción y canal digital, quieren parecerse a alguien que idealizado de una manera ficticia es una mera mentira de lo que en realidad se representa en alguien como yo…para mi no era otra cosa que una presa fácil y deliciosa con la que alimentarme una noche más.
La noche pasaba poco a poco y la luna rompía su luminiscencia entre pasos de pequeñas nubes y la tela que formaba una lluvia que no cesaba de caer, cuando comencé a recibir aquel sonido tan excitante; pon , pon, pon; su corazón parecía el sonido de mil tambores en mi cabeza, y sentía como corría la sangre por sus venas como una carrera de galgos, su aliento entrecortado al intentar abrir la puerta de su casa sin mojarse y como se deslizaba la lluvia entre sus cabellos. Me acerqué por detrás tan rápido y en silencio que no se dio cuenta de mi presencia hasta que ya estaba a su lado. Cuando se dio la vuelta y me observó por primera vez dejó caer al suelo los apuntes de clase y solo dio un pequeño suspiro de asombro, su respiración entrecortada por el susto hacia bombear su escote mostrándome sus pechos cual manjar en la mesa, una gota de agua se perdía entre los pechos mojados por la lluvia y me tentaba al asalto final, pero la experiencia de quinientos años me detuvo a deleitarme con tan magnifico espectáculo que se me presentaba ante mis ojos.
Por un momento me miro entre indiferente y asombrada, pero algo en sus ojos me decían que ya me esperaba hace tiempo, o al menos que lo soñaba, era una sensación de desasosiego que hacia siglos que no tenía…y fue allí en aquella fría noche de lluvia in tempestuosa y brisa del norte cuando escuche la frase que tantos y tantos años llevaba esperando.
_ Te esperaba hace tanto tiempo, te he echado tanto de menos.
Me incliné hacia ella apartando los cabellos de su cuello y hundí mis colmillos como si fueran dos puñales, y me deleité con el calor burbujeante de su sangre, palpitando en mi boca fui absorbiendo su vida poco a poco y ella se dejó llevar por el momento, como si se abandonara en mis brazos. Arqueé mi espalda hacia atrás como poseído, respirando hasta la implosión pulmonar y allí antes de su último aliento me deleité con la victoria del cazador, como el lobo saciado después de la cacería. La miré y comprendí que no era una más, no pude obviar que era diferente a todo lo anterior, y me vi arrastrado a lo que nunca había intentado antes, pero no podía echarme atrás, era su muerte o su libertad.
_ Te haré mía, le dije, y te enseñare lo que es la inmortalidad…



Laoskuridad dijo
Creo que uno de los detalles que más me han gustado, ha sido la idea de que la juventud no se sorprende de primeras con lo aparentemente extraño. Y la descripción de la chica es excitante, en un ambiente oscuro y solitario. Creo que el vampiro realmente no la ve desde un principio como una simple presa, es como si su instinto se quedara corto ante lo que tiene delante, una belleza encerrada en tan solo un cuerpe de 17 años....
Muy bueno te felicito.!!! Querias mi opinión vampírica aquí la tienes...
Creo que debes tocar ahora algo más heavy como he hecho en mi blog!!! jejeje
25 Octubre 2008 | 12:53 PM