DESPEDIDA. A los que fallecieron en el vuelo de spanair
Hoy he vuelto para estar junto a ti, aquí aunque no me veas ni me sientas, me acerco tentando el espacio que nos separa, respirando el mismo aire que te alimenta, deslizándome como bruma marina sobre el horizonte lejano. El día que me fui te deje llorando, desconsolada por la perdida de un sentimiento inmortal, por la perdida de un amor que nunca morirá, y aunque fue una perdida terrible para ti yo sentí que me iba sin decirte lo mucho que ya te añoraba, lo infinitamente que te amaba y lo mucho que ya te echaba de menos.
Ahora te observo desde la esquina de la habitación, y desde el final del pasillo, acurrucado como un niño asustado, y sufro por cada lágrima derramada por mi, por cada sollozo entrecortado, por cada instante de soledad y desesperación por mi marcha, sufro cada segundo de esta mi inmortalidad como si fuera el precio de mi despedida, pero no puedo por más que mirarte desde el reflejo de tu espejo y pedirte disculpas, mi amor.
Cuando me fui no quería producirte dolor, no quería que sufrieras más que yo, ni por un instante hubiera querido hacerte daño, pero el destino así lo quiso y ni yo mismo hubiera podido cambiarlo…
Aquel día te dejé en la cocina, me acuerdo que llevabas puesto el chándal que te regalé por navidades, ese que ahora te pones para recordarme y que también te queda. Me esperabas con el café preparado, el zumo de naranja recién hecho y con esas tostadas que tanto me gustaban, todavía hoy en día cuando te observo trajinando por nuestra cocina parece como si pudiera oler la fragancia de esos desayunos que tanto compartíamos. Me fui dándote un beso en la mejilla, un beso que todavía llevo conmigo, un beso que nunca olvidaré y que arrastro como si fuera un lastre que no quisiera soltar.
Paseo por las calles de la ciudad en la soledad de la noche, cuando todos duermen y la tranquilidad de los sueños arropa a la ciudad con su manto de quietud y tranquilidad, mientras que yo me aferro aquí aunque la luz me llame todas las noches. ¿Cómo decirte adiós? ¿Cómo despedirme de ti, mi amor? ¿Quién cuidaría de tus sueños?.
Se que tengo que hacerlo y que debo dejarte ir, aunque se me parta el corazón por ti, pero amor mió, quiero o mejor dicho, quisiera decirte que nunca te olvidaré, que aquel día en el avión solo pensaba en ti, y que no sufrí por mi, que solo sufrí por perderte…, no te imaginas el amor que me diste, ni puedes imaginar el amor que me llevo, por eso te digo, cariño, …, que te amo con todo mi corazón, con toda esta luz que ahora se habré ante mi…adiós cariño, o mejor dicho, hasta luego…aquí te espero…


Mayte dijo
Otra vez tengo que decirte que muy hermoso y profundo. Me gusta la idea de describir lo que siente el que sobrevive a un fallecido en tan repentinas circunstancias, a través de lo que siente y describe el que se va.
Un saludo.
13 Enero 2010 | 01:17 PM