Tú que viniste a mí
y me robaste mi destino.
Tú, que apareciste así,
para robarme mi camino.
Tú, que carcomes mis entrañas,
mi vida y mi sentido.
Tú, que llegaste, aquí, te instalaste
y en mi corazón amarraste.
¿Porqué te quedas sino tienes
ya de que apoderarte?


¿Qué difícil esa pregunta?... ...
Besitos silenciosos