EL ANIMAL QUE LLEBO DENTRO
En aquella tarde, cuando los vientos del norte volvieron a chocar contra mis ventanas, también arribó a mi puerta el animal que llevo dentro, lucho por no dejarle entrar aunque sé que fallaré a mi voluntad y a mi destino.
Las guerras en las que luché me persiguen como lobos a cervatillos asustados y me defiendo contra mis recuerdos para no fracasar en esta lucha que no cesa.
Aquellos que deje en tierras extrañas, en tierras sin nombre, aquellos que perdí, vuelven a aparecer en noches de soledad para recordarme lo que juntos hicimos y en lo que nos convertimos.
¿Cómo encerrar ahora a esta bestia desbocada?
¿Quién será el que encierre a este animal que no me deja vivir en paz?
Quizás la bestia ya se ha adueñado del hombre...

