Enciérrate entre páginas de papel y párrafos de

sentimientos y escríbeme tus pasiones.

Haz correr tu pluma nerviosa y declárame

tus promesas de amor infinito.

Salta entre frases y palabras con impetuosa

gracia hacia mi corazón destrozado.

Así, acurrucada en la esquina de tu habitación

sumérgete en tu diario y descarga la furia

o la alegría de tu corazón.

Haz correr la angustia y la tristeza del olvido

por páginas y páginas repletas de una soledad

adquirida a golpe de tinta.

Que no descanse la pluma, como espada en duelo

sedienta de sangre enemiga, arrebata vida y

sentimientos sin la frustración de lo ya perdido.

A la hora del descanso cierra tu diario y

apaga la luz de tu corazón, así, descansa,

mi amor,…