LA ESPERA

En el quicio de la puerta me senté,
esperando a que un día volviera,
más nunca regresó.
Mirando el horizonte esperaba,
verla aparecer algún día,
aunque aquel día nunca llegó.
Hoy tengo seco mi alma,
mi corazón y mi razón.
Tanta fue la espera,
que se murió dentro de mí,
todo aquel amor.

