El alma se me rompió,
al ver grabada en tu cara,
la sombra del miedo y la desolación.
El alma se me murió,
al comprobar que se iba tu amor,
tu felicidad, tu sonrisa y tu pasión.
El alma se me perdió,
como el ajusticiado al patíbulo,
se va apuntalado sin perdón …


Y lo dicifíl que es volver a encontrar tu alma, volver a iluminarla.