Hay algo que turba mi razón,

no tiene ni color, ni sabor,

solo oscurece una tapia,

una tapia que cubre mi corazón.

 

Al igual que las gotas de lluvia

chocan en mi tejado,

chocan en mi alma puñales

de amargura y desolación.

 

Qué tristeza más grande

el potrillo que sin yegua

pasta hoy,

qué tristeza hay en mi corazón,

llora una despedida,

despedida de mi razón.

 

Dame paso soledad,

a una locura que aclare mi temor,

una locura que acabe con este terror,

dame paso al éxtasis,

al jolgorio, a la fiesta en mi corazón

y abre una puerta en mi faz

quebrada por el dolor.