Cuantos días te lloré sentado en el muelle,

Observando la espuma del mar

Sollozando tu amor perdido.

 

Cuantos libros leí en aquella plaza de Villamanín,

A la sombra de fresnos y abedules,

Resguardando mi soledad entre elfos y dragones.

 

Cuanta angustia y desesperanza paseé

Por las calles de mi Gijón,

Ese Gijón que tanto quiero y añoro,

Entre portal y portal soltaba mi corazón,

Dejaba mi soledad.

 

Cuantas veces subí la cuesta del Cholo,

Con la añoranza de cruzarme contigo,

Embriagarme con tu olor,

Zambullirme en tu mirada,

Naufragar entre las curvas de tus labios...

 

Cuantas veces vendí mi alma al diablo

Para no perderte,

Para que tú,  dejarme no quisieras,...

 

Me fui para olvidarte,

Me fui para no recordarte,

Me fui para no morir de desamor,...

 

La soledad en mi cuerpo sentí,

El corazón roto y la angustia del adiós.

 

En un verano te deje como recuerdo en mi corazón

Y en otoño vuelve ese recuerdo como un tizón,

Como la bala de un cañón.

 

No sé que sentir, ni que decir,

Sólo puedo recordar todo aquel amor

Que para ti en su día,

¡Dí!