Soledad ¿porqué volviste a mi?, quién entrada te dio, se equivocó al pensar que de nuevo te establecerías entre mis muros. Muchos sentimientos se enraizaron entre estas paredes intentando socavar mi espíritu y mis fuerzas, más chocaron contra puro granito..., muchas emociones han intentado escalar estas murallas y almenas, más se estrellaron contra el suelo intentando el asedio. Muchos han perecido en el valle que rodea las murallas de mi corazón y a muchos he lanzado contra el suelo en dura lucha por no perder la razón.

He sufrido heridas que en mucho de los casos son cicatrices visibles y otras que en el mayor número de los casos son como úlceras sangrantes que persisten al día de hoy y que siguen abriéndose como canales que dan paso al agua torrencial. Otras por el contrario han enquistado formando resquicios de un pasado que ya nunca volverá , aunque es anhelado...

Monstruos se esconden en las esquinas de mi corazón como aves carroñeras a la espera del menor vestigio de flaqueza, vuelan en círculos sin cesar haciendo que el olvido sea una búsqueda constante de alivio para una guerra que nunca parece terminar.

Soledad ¿cuando fuiste convocada?, quizás regresaste con el olvido de la felicidad, ¿viniste a mi y te refugiaste buscando alivio a tus pesares o sólo querías torturar un corazón de por si desahuciado? ¿quién te abrió la puerta? Quizás mi subconsciente, te buscaba sin saberlo, te anhelaba casi sin ocultarlo y poco a poco luchaste por hacerte dueña de algo que nunca conseguirás,...., ¡mi corazón!.